Yo tuve un niño el año pasado, Mateo, nueve años, buen ojo, buen contacto con pitcheos afuera. Pero cada vez que le llegaba algo adentro, lo veía encogerse. Los codos se le iban al cuerpo, los pies se clavaban, y terminaba dando un rolling débil al lado izquierdo o simplemente ponchándose. La primera vez lo dejé pasar. La segunda vez tomé nota. La tercera vez paré la práctica y fui a hablar con él directamente.
Lo que vi en Mateo lo he visto en docenas de niños de esta edad. No es falta de ganas. No es falta de talento. Es miedo. Miedo aprendido, miedo razonable, y si no lo corriges temprano, se vuelve un hábito que los persigue hasta los 14, 15 años.
Por Qué Pasa Esto a los 9 y 10 Años
A esta edad los niños empiezan a ver pitcheos con más velocidad real. Ya no es máquina lenta ni papá tirando suave. Hay un niño en el montículo que a veces no sabe dónde va la pelota. Y cuando un pitcheo te pega en el codo o en las costillas dos o tres veces, el cuerpo aprende a alejarse. Eso es instinto de supervivencia, no debilidad.
El problema es que el cuerpo no distingue entre un pitcheo que te va a pegar y uno que va a cruzar la parte interior del plato. Los dos vienen hacia ti. Y el niño reacciona igual a los dos: se aleja, se encoge, pierde la zona de contacto antes de que la pelota llegue.
Yo al principio cometía el error de gritarles "no le tengas miedo" o "mantente dentro" sin darles ninguna herramienta. Solo palabras. Y las palabras solas no cambian el movimiento del cuerpo cuando hay miedo involucrado. Eso no funciona con adultos y mucho menos con niños de nueve años.
Lo Que Tienes Que Entender Primero
El niño no está siendo flojo ni descuidado. Su cuerpo está respondiendo a información real que recibió en algún momento. Tu trabajo no es convencerlo de que no tenga miedo. Tu trabajo es darle suficientes repeticiones exitosas con pitcheos interiores para que el cuerpo aprenda una respuesta diferente.
Y eso toma tiempo. No se arregla en un día de práctica. Pero sí se puede empezar a mover en la dirección correcta si tienes un plan concreto.
El Ejercicio Que Uso Con Este Grupo
Empiezo con soft toss, parado al lado del batter, tirando la pelota desde adentro hacia afuera. No desde el frente, desde el lado. Así el niño puede ver que la pelota viene de adentro y tiene tiempo de procesar sin el factor de velocidad. Le pido que cargue, que mantenga el codo atrás, y que saque las manos directo a la pelota antes de extender. Manos adentro primero, extensión después. Eso es lo que diferencia un bateo interior fuerte de un rolling al shortstop.
Cuando ya lo hace bien con soft toss, paso a la máquina o a tiros desde rodilla en el montículo, a velocidad reducida, y le coloco la pelota consistentemente en la parte interior. No mezclo todavía. Solo interior, repetición tras repetición, hasta que el cuerpo empiece a relajarse y los pies se queden quietos.
Le digo exactamente esto: "Cuando la pelota viene adentro, tus manos van primero, no el bat. Imagina que le pegas con el nudo del pulgar, no con el barril. El barril llega después." Eso les da algo concreto en qué pensar en lugar de "no te muevas".
El Guion Para el Momento en Que Se Alejan
Cuando lo veo alejar el cuerpo durante la práctica, paro. No en tono de regaño, en tono de observación. Le pregunto: "¿Qué viste ahí? ¿Dónde ibas a pegarle?" Casi siempre me dice que no lo vio bien o que pensó que le iba a pegar. Entonces le digo: "Eso está bien. Tu cuerpo hizo lo que le enseñaste. Ahora vamos a enseñarle algo diferente."
Esa frase cambia el tono de la conversación. Ya no es el niño contra su miedo. Es el niño y tú trabajando juntos para entrenar al cuerpo.
Con los padres también hay que ser directo. Más de una vez he tenido que decirle a un papá en el dugout: "Tu hijo no está siendo miedoso. Está respondiendo a algo que aprendió. Si le gritas desde las gradas que sea más agresivo, lo único que logras es que se cierre más. Déjamelo a mí en la práctica y apóyalo desde afuera." No todos lo reciben bien al principio, pero es la conversación que hay que tener.
Lo Que Ojalá Alguien Me Hubiera Dicho Antes
Ojalá alguien me hubiera dicho que la confianza con pitcheos interiores no se construye con instrucciones verbales. Se construye con repeticiones exitosas en un ambiente controlado, a velocidad manejable, sin presión de juego. Tú no le puedes pedir a un niño que confíe en algo que su cuerpo todavía no ha experimentado como seguro. Primero dale la experiencia. El cambio viene después.
Empieza mañana con diez minutos de soft toss interior antes de cualquier otra cosa. Solo eso. Verás la diferencia en dos semanas.
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